14 de enero 2010
Queridos cohermanos:
El P. Mário Boies, C.Ss.R., Superior Provincial de la Provincia de Sainte-Anne de
Beaupré (Quebec, Canadá), de la que Haití es una Región, me ha enviado hoy
un mensaje diciendo que:
1 - No ha muerto ningún Redentorista con ocasión del reciente terremoto. Todos están salvos.
2 - Un cohermano Redentorista ha resultado con heridas leves.
3 - Un Redentorista ha perdido a su madre y hermana. (Puede haber más
muertos entre los miembros de las familias de cohermanos.)
4 -La iglesia San Gerardo en Puerto Príncipe está en ruinas.
5 - La parte nueva del Estudiantado ha quedado destruida; los estudiantes
se han acomodado en el jardín.
6 - Debemos comenzar a pensar ahora en recaudar fondos. Costará de 1,5 a 2
millones de dólares (¿¿Canadienses o USA??) la reconstrucción. (Ésta puede
ser una estimación muy baja).
Éstas son las últimas noticias que me han llegado acerca de nuestros
cohermanos en Haití. El P. Boies no cita su fuente, pero doy por sentado
que la información es fiable.
Joseph P. Dorcey, C.Ss.R.
Secretario General
(Confirmado 14 de enero por el padre Adonai Jean Juste, superior regional)
De Conspectus Generalis 2009
Primera casa: Monasterio e iglesia Saint‐Gérard, 1929
Erigida en Región: 11.09.1984
Miembros: 41 (14.12.2008)
Historia
El territorio misionero de Haití fue encomendado a la Provincia de Saint‐Anne de Beaupré (1900) el 17 de mayo de 1980. Dicho terri‐torio fue erigido oficialmente en Región misionera de Puerto Prín‐cipe el 11 de septiembre de 1984.
Estadísticas
La Región de Puerto Príncipe cuenta con 41 miembros: 19 sacerdo‐tes, de los que 2 son extranjeros; 1 diácono temporal; 2 hermanos de votos perpetuos; 19 estudiantes profesos y 5 pre‐novicios.
Los miembros se distribuyen en 6 casas de las que 5 están en Haití y 1 en Guadalupe, en isla Marie‐Galante. La casa regional está en Puerto Príncipe, en el monasterio Saint‐Gérard, que atiende la pa‐rroquia Saint‐Gérard, cuidándose de una numerosa población de gente humilde de aproximadamente 100.000 habitantes. La casa San Clemente acoge el escolasticado con 13 estudiantes de filosofía y 5 de teología. El hermano estudiante reside, por este año, en Saint‐Gérard; está terminando su último año de ciencias de informá‐tica en la universidad. Situada en Jérémie à Source Dommage, en la playa, la casa Saint‐Alphonse acoge el pre‐noviciado y el noviciado. En 2008 acogió a 5 nuevos pre‐novicios. Tenemos bajo nuestra res‐ponsabilidad dos parroquias: Château y Fonfrède, en la diócesis de Cayes. La casa Grand Bourg (Isla Marie‐Galante) acoge a nuestros 3 cohermanos de la misión de Guadalupe que atienden tres parro‐quias de dicha isla: Immaculée, en Grand Bourg, Saint‐Louis, en la ciudad de Saint‐Louis, y Sainte‐Anne, en Capesterre. Hay que señalar que dos de nuestros cohermanos sacerdotes están actualmente rea‐lizando estudios en Roma y en Canadá respectivamente. Dos co‐hermanos están en la comunidad internacional del santuario Sainte‐Anne de Beaupré. Un cohermano ha sido destinado a colaborar con los cohermanos de la Provincia de San Juan, en la República Domini‐cana, en la pastoral haitiana. Dos de nuestros estudiantes profesos van a comenzar sus estudios escolásticos en Bogotá, Colombia. Harán de nexo de unión entre la Región y el Cono Norte de las Uni‐dades redentoristas de América Latina. Perdimos a un cohermano sacerdote, que murió el 3 de Agosto de 2008 a la edad de 56 años.Trabajaba en Belle Fontaine, en la zona considerada como la más difícil del país. Ha sido destinado allí un cohermano para reemplazar‐lo durante un año.
Nuevas iniciativas 2002‐2008
Debido a que el número de cohermanos haitianos crece constan‐temente, desde el año 2003 decidimos ampliar nuestro campo pas‐toral en la Región. Hasta la fecha, nuestra pastoral se limitaba a dos actividades importantes: Saint‐Gérard y la «Famille alphon‐sienne». Actualmente tenemos dos capillas que hemos convertido con muchos esfuerzos en parroquias en la diócesis de Cayes. La ex‐periencia es enormemente enriquecedora. Se trata de las parro‐quias Château y Fonfrède. En septiembre de 2007, a petición de Mons. Ernest Cabo, de la diócesis de Basse‐Terre y Pointe‐à‐Pitre, hemos aceptado ampliar nuestro campo pastoral aceptando tres nuevas parroquias en la isla Marie‐Galante, en Guadalupe. Este ministerio se realiza estupendamente bien según declaraciones de las autoridades eclesiásticas de Guadalupe. En 2008 surgieron otras dos nuevas iniciativas en la Región: nuestra participación en la comunidad internacional del santuario Sainte‐Anne de Beaupré, en Canadá, y la colaboración de la Región con la Provincia de San Juan, en la República Dominicana, en la pastoral haitiana. Hay que señalar que se han enviado a dos estudiantes a Colombia para rea‐lizar estudios. Esta iniciativa tiene como objetivo reforzar los lazos entre la Región y el mundo hispano hablante.
Trabajos apostólicos
Las misiones populares nos permiten mantener una cierta proximi‐dad con los pobres y dar un testimonio de Iglesia allí donde algu‐nos no pueden o no quieren ir. En colaboración con los estudian‐tes, un cohermano coordina las actividades misioneras de la familia alfonsiana. Hemos recorrido ya más de una decena de parroquias de la archidiócesis de Puerto Príncipe.
El ministerio parroquial en Saint‐Gérard sigue siendo uno de nues‐tros principales apostolados. Nuestros estudiantes están compro‐metidos con grupos de jóvenes. Muchos cohermanos sacerdotes prestan allí generosamente su atención pastoral. Esta presencia nos da la posibilidad de trabajar entre la gente sencilla y abando‐nada.
Continuamos acompañando a la Sainte Famille. Ésta se compone de laicos que se han unido para afianzar las familias cristianas y realizar diversas misiones entre la gente abandonada de la campiña haitia‐na. Colaboramos con ellos en el trabajo de la evangelización.
Un ministerio muy significativo de nuestra Región es la celebración del sacramento de la reconciliación. Algunas personas llegan inclu‐so a identificarnos con este ministerio.
Con la familia alfonsiana organizamos la pre‐misión, etapa en la que preparamos a la gente para que viva la misión, y la gran misión de dos a tres semanas y la post misión que hacemos para profundizar lo que en la misma se consiguió. La nueva misión en la República Do‐minicana nos sensibilizará aún más a causa de los compatriotas hai‐tianos que viven en ese país en condiciones, a menudo, infrahuma‐nas. Esto mantendrá a la Región constantemente con los primeros incentivos que alentaron los orígenes de la fundación de la Congre‐gación: los más pobres y los más abandonados.
La misión de Guadalupe ha dado una mayor expansión a la Región. De inmediato, su dimensión internacional se ha visto aumentada. Gracias a las recientes iniciativas, la mentalidad se ha desarrollado mucho; la Región se abre al mundo y a las demás Unidades de la Congregación.
Problemas y desafíos
Los desafíos que afrontamos tienen que ver con la formación de nuestros jóvenes estudiantes, con la misión, con el apostolado en‐tre los jóvenes, con la autofinanciación y con la excesiva dispersión.
Formación
La formación de nuestros jóvenes sigue siendo nuevamente una de nuestras prioridades. Los jóvenes acusan serias lagunas en orden a la formación intelectual y como consecuencia del fracaso del sis‐tema educativo en el país. La Región, a pesar de sus escasos me‐dios, hace muchos esfuerzos y moviliza muchos recursos humanos y materiales a este fin. Se necesitan más estructuras; lo que ha da‐do como resultado la división del escolasticado en dos secciones: filosofía y teología. Se desea ardientemente un mejor discerni‐miento en todas etapas de la formación.
Misión
Desde 1998 hemos reiniciado las misiones populares tanto en nues‐tra parroquia de Saint‐Gérard como en Carrefour‐feuilles donde el mes de julio se organizó el “mes de la misión”, así como en las de‐más parroquias de la archidiócesis de Puerto Príncipe con la familia alfonsiana. Así que, si reforzar este reagrupamiento por etapas de formación para los laicos que colaboran con nosotros es una urgen‐cia, el discernimiento de nuevos métodos adaptados a la realidad de la nueva evangelización es todo un desafío que afrontar.
Apostolado entre los jóvenes
Los jóvenes representan la mitad de la población haitiana; están en‐tre las almas más abandonadas. No podemos hablar de misión sin hacer referencia a esta categoría de la población. Para ello necesi‐tamos aceptar un compromiso concreto entre ellos con una pastoral dinámica orientada a la juventud y que se adapte, a la vez, a su si‐tuación actual de jóvenes y también a nuestro carisma alfonsiano.
Dispersión, autofinanciación
La dispersión de los miembros en el exterior, y la autofinanciación constituyen los problemas más importantes a los que deberían apor‐tarse soluciones.